Retail/Moda

¿Por qué ya no son tan asequibles los precios del «fast fashion»?

Las nuevas tendencias del mercado se traducen en un incremento en el precio de las prendas del «fast fashion». Sigue leyendo si quieres descubrir el por qué de este fenómeno que está cambiando las reglas de la industria.

El «fast fashion» está en pleno proceso de cambio. La economía global, las nuevas preocupaciones del consumidor y la velocidad que exige el mercado son factores clave de esta evolución. Asimismo, la compleja situación política a nivel internacional también entra en juego. La suma de todos estos puntos genera que la moda «low cost» replantee una de sus principales características: la asequibilidad de sus precios. El poder de la economía circular ejerce presión en una industria que ha sido cuestionada por posibles desigualdades y abusos que ofrece la Tierra. En talentiam apoyamos una moda con conciencia y analizamos el por qué de la subida de precios del sector ‘fast fashion’.

Fábrica de moda en Asia @ocasia.es
Fábrica de moda en Asia. @ocasia.es

La «neo relocalización» de la moda (o el nacimiento del “nearshoring”)

La producción en puntos de Asia ya no es tan económica como antes. La lucha por los derechos humanos ha logrado que los salarios de los trabajadores de las fábricas asiáticas sean más altos. Ahora los ‘puntos calientes’ de fabricación a nivel mundial están bajo la lupa de las principales organizaciones de derechos humanos. Este cambio ha producido que la brecha entre los costes asiáticos y los de “cercanía” haya disminuido significativamente.

Países como Estados Unidos ven su futuro en México y zonas como Europa encuentran en Turquía, Portugal y el Norte de África puntos estratégicos para conseguir una producción rápida y a un coste razonable para sus intereses. ¿Qué produce esta modificación en la estrategia de algunas compañías de la industria? Ahora encontramos nuevos productos en tiendas como Zara y Mango cada semana, pero el precio de estas prendas asciende como la espuma debido a su fabricación «próxima» denominada «nearshoring».

El ritmo frenético de consumo

Como hemos comentado en el apartado anterior, el «nearshoring» favorece la veloz entrada y salida de productos de las tiendas. Esta nueva tendencia produce un recorte en la cantidad de unidades confeccionadas por modelo pero un ascenso en el número de prendas por colección. Parte de los consumidores (cada vez más deseosos de novedades) no son conscientes de los costes de producción que conlleva este hábito. Los equipos de diseño crecen, la fabricación se dispara y la logística se acelera. Encontrar productos nuevos a diario en las tiendas «fast fashion» es el resultado de un desequilibrio en la cadena productiva que se ve reflejado en lo que gasta el usuario en cada compra.

Costureras trabajan en la fábrica de Crispim Abreu en Serzedelo @elespanol.com
Costureras trabajan en la fábrica de Crispim Abreu en Serzedelo. @elespanol.com

La era del e-commerce

El comercio online escala posiciones a un nivel frenético. Según modaes.es, más de 11,9 millones de consumidores españoles adquirieron en 2017 algún artículo de moda en Internet. Aunque a priori este dato puede resultar sonriente para las empresas, nada más lejos de la realidad. En moda se devuelve cerca del 30% de las prendas que se ha comprado online y este dato pasa factura. Algunos especialistas han bautizado el e-commerce como ‘el negocio de ida y vuelta’ – según elmundo.es – y es un nombre que se ajusta perfectamente a la realidad.

Muchas empresas del sector ya incluyen en sus presupuestos anuales una partida llamada «pérdidas por devoluciones». Éstas perdidas engloban factores como los gastos en logística, los errores humanos en los procesos de devolución o los productos que «desaparecen» en el camino. Empresas como Amazon están comenzando a sancionar a los clientes que devuelven más productos de los que compran pero aún queda un largo camino por recorrer. Para poder lidiar con estas nuevas partidas de gastos que provienen del comercio electrónico, las compañías hinchan los precios de sus productos para equilibrar la balanza.

El auge de la sostenibilidad

«El futuro de la moda será sostenible o no será» defienden muchos titulares estos últimos meses. La tendencia «slow fashion» abre paso con unas prácticas que favorecen la salud del Planeta Tierra. Este nuevo movimiento entiende una moda que respeta las prácticas comerciales justas, evita la explotación infantil y tiene en cuenta las materias primas y los costes medioambientales del transporte. Gigantes del «fast fashion», como el grupo Inditex y Mango, ya cuentan con colecciones «eco-friendly» con las que garantizan su compromiso social y medioambiental.

Eso si, no es oro todo lo que reluce, ya que numerosos expertos apuntan a que este tipo de iniciativas son un «lavado de cara» para la imagen de ambas compañías. Más allá de la polémica que rodea a la llegada de la moda sostenible al universo del «low cost», es un paso más hacia un futuro «eco» y tiene un precio. Zara cuenta con un 90% de tiendas eco‑eficientes y con unas oficinas que consumen energía de fuentes renovables que respetan el medioambiente. Todos estos beneficios ambientales se ven reflejados en el coste final de las prendas.

Who made your clothes campaign @fashionrevolution.org
«Who made your clothes» campaign. @fashionrevolution.org

El «nuevo» consumidor

El «ethical living» se apodera de una sociedad que ve morir su fauna y desaparecer sus bosques. El «nuevo» consumidor se muestra preocupado por el futuro de la Tierra y pone todo su esfuerzo en mejorar su conducta. Esta tendencia, que vemos en numerosos aspectos de nuestra vida, tiene un gran impacto en la industria de la moda. Las ventas descienden porque el usuario se ha vuelto más exigente y rechaza el sistema tradicional. La época de las «vacas gordas» en el sector se ha acabado: ahora ya no todo vale. El consumidor quiere saber de dónde provienen los productos y quién los ha elaborado. De este modo, el «Fashion Revolution» o «fashtivism» deja una huella positiva en el planeta con campañas como «Who made your clothes». La transparencia en las políticas de las empresas de «fast fashion» pasa factura en el precio de venta de sus colecciones.

Una vez analizados algunos de los factores que conducen al aumento de los precios en el universo de la moda asequible, en talentiam nos preguntamos: ¿Nos encontramos ante la desaparición del sistema «fast fashion» tal y como lo conocemos hasta el momento? El tiempo dará respuesta a esta compleja pregunta.

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Sostenibilidad

¿”Sostenibilidad” y “Low Cost” son conceptos compatibles?

Estamos viviendo un acercamiento de las firmas Low Cost a la tan demandada sostenibilidad, pero ¿son estos conceptos compatibles?

La sostenibilidad es algo que los consumidores venimos demandando. Cansados y saturados de la inmensa oferta en moda y complementos y con la cantidad de información que hemos obtenido en los últimos años sobre las malas condiciones y prácticas llevadas a cabo en la industria, los consumidores buscamos un producto más sostenible, conscientes del impacto que nuestras acciones pueden tener en la sociedad y en el planeta.

Por eso, las firmas “low cost” están también acercándose a este pensamiento, dando respuesta a las necesidades actuales de los usuarios.

Ejemplo de ello es el grupo sueco H&M, que lleva años realizando medidas y lanzando colecciones conscientes para aliviar el impacto del sector.

Colección sostenible de H&M
Fuente de la imagen www.mujerhoy.com

El grupo Inditex también se ha sumado a esta tendencia. Oysho, Bershka, Massimo Dutti y Pull&Bear han lanzado colecciones que apuestan por la sostenibilidad usando materias primas como el algodón orgánico.

Zara por supuesto fue la pionera dentro del grupo en apostar por la sostenibilidad lanzado su colección sostenible en 2015.

Además, aspiran a que en el año 2020 todas las tiendas de Inditex sean ecoeficientes. Ya optaron por este concepto para diseñar la sede de Pull&Bear en Narón. El edificio fue diseñado para reducir su impacto ambiental a través de sus materiales, del ahorro energético y de la eficiencia en el consumode agua, e integrarse en un entorno natural precioso.

Colección sostenible Zara
Fuente de la imagen www.mujerhoy.com

Otro gran grupo que se ha comprometido con la sostenibilidad es el Grupo Cortefiel. Ellos han usado fibras orgánicas y recicladas para sus diseños. Además han minimizado el uso de agua en su proceso productivo y la reducción del consumo energético para tener un impacto menor en el medio ambiente.

Las empresas de moda toman la sostenibilidad como un factor clave en la estrategia a seguir. Más de la mitad de las firmas reconocen que la sostenibilidad tiene una importancia alta en la cadena de aprovisionamiento. Pensando en el futuro, el 94% de las empresas cree que la sostenibilidad ganará peso.

Esta claro que algo esta cambiando en las consciencias de las personas y por ende de las empresas. La industria textil o la moda deben cambiar profundamente y virar en esta dirección. No existe una regulación formal para que las empresas estén obligadas a producir de forma sostenible, pero no pueden dar la espalda a una realidad social como es la concienciación de la sociedad con el medio ambiente.