Recursos humanos

Trabajar en verano: cómo no perder el entusiasmo cuando las vacaciones acechan

Vacaciones, desconexión y apatía laboral, un mix que aparece cada verano para alterar nuestra rutina, te contamos cómo lidiar con este fenómeno.

Nos suele ocurrir a todos: cuando llega el verano y suben las temperaturas, nuestra mente se centra en las vacaciones. La apatía laboral, la desconcentración e incluso el cansancio pueden aparecer en un abrir y cerrar de ojos. Además, si somos padres y tenemos hijos a nuestro cargo sin escuela, nuestra rutina se ve modificada. Así, es normal que en verano se pierda el entusiasmo y aparezca cierta apatía. Quizás no es el mejor momento del año para marcarse grandes objetivos, pero si que sería interesante no caer en la indiferencia total. En talentiam, como expertos en recursos humanos, presentamos varios tips con los que afrontar el trabajo en verano que podemos poner en práctica hoy mismo.

vacaciones

Aceptar la situación y convivir con ella

Sí, a veces es necesario ser consciente de la realidad y no intentar luchar a capa y espada contra ella. En la época estival, más aún con las olas de calor que nos golpean, nuestro cuerpo y nuestra mente se ralentizan. Parece que levantarse por la mañana es más duro y que lidiar con el sueño es un reto, pero es un temporal pasajero. Lo mejor, aceptar que esto sucede y no frustrarse más de lo necesario.

Plantéate objetivos de pequeño alcance

Como ya hemos comentado, quizás los meses de verano no son el momento idóneo para plantarse un gran salto laboral. ¿Por qué? La apatía, la desconexión y la situación irregular de las empresas durante julio y agosto hacen que muchos procesos se vean alterados. Los clientes están de vacaciones o incluso nuestro día a día puede verse alterado por cubrir días festivos de otros compañeros. Es un momento ideal para cerrar pequeñas tareas que tenías abiertas y nunca cierras y para mirar a las novedades septiembre con tiempo.

Aprovecha la desconexión de las vacaciones

No importa si tienes unos días de vacaciones o estás out of the office todo agosto, aprovéchalo y no te sientes culpable de ello. Sí, el mundo hiperconectado en el que vivimos y las altas expectativas sobre nuestro rendimiento pueden llevarnos a sentirnos «mal» por desentendernos de nuestro trabajo durante unas semanas, pero el cuerpo y la mente lo necesitan. Desconectar para volver a conectar es un buen consejo para todos aquellos que pierden el entusiasmo en verano.

Septiembre, un nuevo comienzo

Somos muchos los que vivimos con el calendario escolar como guía. Por este motivo, septiembre es el punto de partida de nuestra vida laboral. Si has desconectado durante tus vacaciones y has logrado cumplir con tus pequeños objetivos laborales del verano, seguramente tu energía en septiembre esté por las nubes, con todo lo bueno que ello conlleva.

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Recursos humanos

Cómo lidiar con las consecuencias de ser multitasking en nuestro trabajo

Hablamos del multitasking y de los motivos por los que no es tan bueno como la sociedad nos ha hecho creer.

Hacer muchas cosas a la vez es una de las epidemias laborales del siglo XXI. Un clásico: entras en un trabajo para hacer una tarea y acabas asumiendo un sinfín de labores que te conducen a un estrés mayor, una falta de concentración y una compensación menor (ya que no se te recompensa a nivel económico ese esfuerzo a final de mes). Está bien tener la capacidad de gestionar varias laborales al mismo tiempo, pero puede acabar con nuestra salud mental. En talentiam hablamos sobre el mustitasking y sus consecuencias a nivel laboral y personal.

Ser multitasking: pérdida de memoria y menos capacidad para prestar atención

En un artículo publicado recientemente en Smoda.es hablan con el psicólogo especialista en Psicología Cognitivo Conductual Tomás Santa Cecilia. El experto apunta que “los estudios que se han llevado a cabo al respecto vienen a demostrar que en la multitarea lo que haces es estresar nuestro sistema nervioso central, concretamente, el cerebro. A lo largo de la historia, las sociedades se han guiado por falsas creencias o mitos y, precisamente, existe en nuestra cultura una falsa creencia de que la multitarea es efectiva. Lo que estamos viendo es que la gente que lleva muchas tareas a la vez durante un período continuado en el tiempo, lo que termina es totalmente agotada y estresada”.

A todo esto, el profesional añade que «el estrés laboral es, hoy en día, una de las principales causas de consulta psicológica entre personas en edad de trabajar». Lo que supone que «realmente lo que consigue es ir mermando nuestra energía y nos crea agotamiento y un sentimiento de frustración constante«.

Además, este fenómeno también se relaciona con los avances vertiginosos que estamos viviendo. “También hemos de ser conscientes de que llevamos un ritmo de vida que es el que marca la tecnología y las máquinas. Pero es que nosotros no somos ordenadores, el ser humano no puede estar disponible 24 horas los siete días de la semana. Por lo que es fundamental pautarse unas horas al día para descansar”.

Cómo lidiar con las consecuencias del «multitasking»

Si debemos afrontar este dilema, es importante saber emplear la asertividad (saber decir las cosas sin herir a los demás), aprender a poner límites y decir «no» cuando veamos que se nos escapa de las manos la situación. Por lo tanto, debemos saber transmitir a nuestro superior qué tareas son las prioritarias y qué tiempo disponemos para ellas. Es esencial dar a conocer de forma clara qué vamos a poder lograr en esa jornada y qué tendrá que esperar a mañana. Asimismo, es recomendable programar el tiempo que vamos a dedicar a cada actividad y gozar de la labor terminada para iniciar otro reto desde cero.

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Tengo una entrevista en inglés y estoy nervioso: cuatro consejos para salir airoso

Tranquilo, en talentiam somos expertos en recursos humanos y te damos varios tips para que esto no sea un problema nunca más.

No es nuevo: el inglés es un idioma que se solicita en la mayoría de puestos de trabajo. Sea de cara al público o en una oficina, esta lengua mueve el mundo de los negocios y es un básico de cualquier CV. Debido a la globalización, ya no vale «chapurrear» un poco y sabernos defender, en muchos casos debemos saber gestionar una negociación o desarrollar una presentación. Aunque nuestro nivel sea el adecuado, a veces nos puede imponer una entrevista en inglés. ¿Por qué motivos? No sabemos a qué vamos a enfrontarnos, qué tipo de conversación será, qué nos van a preguntar… Si una entrevista en castellano ya puede ponernos alerta, imagínate en otro idioma. Tranquilo, en talentiam somos expertos en recursos humanos y te damos varios tips para que esto no sea un problema nunca más.

entrevista en inglés

Prepara un breve discurso

Aunque cada entrevista es un mundo, hay puntos que suelen tener en común todas: una introducción del candidato. Sí, el experto de RRHH seguramente te pregunte por tus estudios, experiencia, gustos, aficiones… Esta parte la puedes adelantar tranquilamente en casa para que no quedarte en blanco en plena entrevista. Es bueno preparar este contenido para no perder el hilo durante la conversación. Intenta ordenar la información en orden cronológico y no te extiendas demasiado en aquello que no sea de vital importancia.

Presta atención de los detalles

Hay muchas formas de hacerte entender. Está claro que con monosílabos y frases sencillas puedes lograr que el receptor entienda perfectamente tu mensaje, pero eso no es suficiente. Antes de la entrevista repasa los términos propios de tu sector, repasa un poco la gramática y ten en cuenta que la calidad del discurso también será valorada.

Si tienes dudas, pregunta

Eso suele suceder en todas las entrevistas: el candidato está nervioso y no realiza pregunta. Grave error. El reclutador espera que tengas un sinfín de preguntas sobre la empresa, la posición, las tareas a desarrollar. Ya que la entrevista será en inglés, puedes tener a mano estas preguntas ya redactadas en dicho idioma. Así te asegurarás de que están correctamente formuladas. Si durante la entrevista surgen más dudas, no seas tímido y lánzate a preguntar todo lo que quieras.

Pon en práctica el método STAR

Otro clásico es perderse por los cerros de Úbeda. Los nervios pueden jugar malas pasadas y es usual que el candidato acabe perdiendo el ritmo de la conversación. El método STAR es muy útil si eres de que los te enrollas demasiado o si no saber ni por dónde empezar a construir tu discurso. Es muy fácil: sencillamente da respuesta a “Dónde”, “Cuándo”, “Cómo” y “Qué” en tu mensaje. Apunta este consejo para una entrevista en inglés o en cualquier lengua.

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No quiero ascender: cómo decir «no» a ser jefe sin perder oportunidades

El ascenso no es siempre la mejor opción (ni la única) para evolucionar en el campo profesional. Si tienes que rechazar una oferta de estas características y no sabes cómo hacerlo: atento a los siguientes consejos.

No todo el mundo desea ser jefe, es así. La ambición laboral y las ganas de crecer no siempre son sinónimos de ascender. A veces, hay personas que no se sienten cómodas en posiciones de liderazgo y que prefieren evolucionar en horizontal. Decir esto en voz alta puede sonar extraño, más con la compleja situación que estamos viviendo, pero aprender y formarse tiene muchas caras. Si se nos plantea ascender y no queremos este cambio, puede resultar difícil decir «no» sin que parezca que no tenemos interés en la posición o que no tenemos compromiso con el proyecto. En talentiam contamos cómo afrontar esta situación sin caer en el error.

ascender

Primero, analiza por qué no sueñas con este cambio

Como siempre, toca reflexionar. Cuando se nos presenta un cambio deberíamos sentarnos con nosotros mismos y pensar. ¿Por qué no deseo este ascenso? Si la respuesta es que te da miedo o que no te sientes preparado, quizás seas víctima del «síndrome del impostor» y sí que eres el candidato perfecto. Por otro lado, si no te gustan las tareas que se te plantean o no crees que seas la persona idónea para gestionar un equipo, denegar esta propuesta puede ser la mejor opción.

También ten en cuenta tu situación personal, una nueva posición suele suponer un poco de estrés, así que si no estás en un momento de estabilidad, quizás sea una aventura fuera de lugar. A esto le sumamos la popular «zona de confort». Salir de ella es un reto que tiene que merecer la pena, así que también toca darle una vuelta a esto. Una vez que tengas claros los motivos que te conducen a aceptar o rechazar este ascenso, toca decidir.

Segundo, decir «no» sin que suene a desinterés

Normalmente, cuando se ofrece un ascenso interno, se ofrece un tiempo al empleo para que valore la oferta. Entonces, toca reunirse con los altos cargos de la empresa para llegar a un punto en común. Ese es el momento decisivo. Si tienes claro que el «no» es tu respuesta, deberías tener una buena justificación para ello (información que has extraído del primer paso). Los jefes también son personas y valoran altamente la transparencia. Mentir no conduce a nada, todo acaba saliendo.

Así, lo mejor es explicar con calma y detalle qué motivos te conducen a rechazar la oferta. Valórate como profesional en este discurso y deja claro cómo quieres crecer dentro de la empresa sin tener que seguir ese camino. Proponer cambios y ser proactivo es esencial en este tipo de situaciones para no parecer «desinteresado» o «pasota». Quizás es el mejor momento para ser sincero y exponer tus deseos reales: quizás quieras cambiar de departamento, hacer alguna formación extra o solicitar nuevas tareas.

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Si tienes (o eres) un jefe tóxico esto te interesa: consecuencias emocionales y económicas de la tiranía

La figura del jefe tóxico está más extendida de lo que muchos pensamos y los efectos de esta conducta pueden ser devastadoras a nivel mental y monetario: te contamos todos los detalles.

Es un clásico en el mundo laboral: la figura del jefe tóxico. Parece que el paso del tiempo ha mejorado la situación laboral de muchos trabajadores respecto a su superior, pero no siempre es así. Algunos responsables no conocen la empatía, la solidaridad, el compañerismo y la preocupación por la salud mental. Al contrario, ejercen la tiranía y rozan el comportamiento «dictatorial» en su día a día. En talentiam, como expertos en recursos humanos, conocemos en profundidad las características de este tipo de jefes y nos proponemos conocer su perfil, saber las consecuencias de sus actos y descubrir cómo podemos acabar con esta conducta.

¿Qué define a un jefe tóxico?

Podríamos dedicarle un libro entero a intentar explicar al detalle qué es un jefe tóxico, pero vamos a internar ser lo más breves posible. Así, podrás detectar si tu superior cumple estas características o si tú mismo te ves reflejado en estas palabras. A grandes rasgos, hay dos tipos de conducta que detectamos: la «pasivo-agresiva» y la directa.

Los jefes silenciosos y manipuladores son los más difíciles de detectar. Nunca sabes por dónde van a salir y suelen jugar al control mental. Algunos actos que los delatan son no dejar que expreses tus ideas sin miedo, menospreciar en público tus propuestas (desde un prisma destructivo), hacerte dudar de cada paso o sentir la necesidad de recordarte en todo momento que su posición está por encima de la tuya. Los tiranos directos se suelen ver a la legua. Entre otras características, no conocen la palabra respeto, imponen sus ideas sin consultar con el equipo, suelen ser prepotentes y tienen aire de superioridad y grandeza. Si estás en este caso, seguramente ya lo sepas.

¿Qué consecuencias tiene para los empleados y para la empresa?

Hablar de toxicidad es hablar de duras consecuencias. Primero, y más importante, la salud mental. Sí, los trabajadores víctimas de este tipo de jefes están condenados a la ansiedad, la tensión constante, el estrés o incluso a la depresión. Además, en estos casos aparece el absentismo laboral o la bajada de producción extrema. No porque el trabajador no quiera ser eficiente, sino porque la mala conducta de su superior no le deja.

Obviamente, los altibajos a nivel humano en una empresa conducen a los cambios económicos. Un trabajador estresado, infeliz y agotado empeora su rendimiento. Así, aterriza la pérdida de producción económica en la compañía, las bajas laborales o la necesidad de ayuda psicológica externa.

¿Cómo intentar poner fin a esta conducta?

El paso más difícil es este, sobre todo si este líder tóxico actúa en solitario. Si dicho superior tiene a alguien por encima en la jerarquía, debería ser responsabilidad de esta persona el hecho de intentar gestionar un cambio, pero no siempre es posible. Fomentar la comunicación, expresar tus sentimientos como trabajador o solicitar en la empresa la ayuda de un coaching pueden ser buenas herramientas. El silencio es un arma de doble filo que puede jugar en contra del empleado que se encuentra en una situación de sumisión. Sabemos que no es sencillo hablar con un jefe tóxico, pero te incitamos a hacerlo desde un prisma calmado y sosegado.

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