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Recursos humanos

¿Jefe o Gefe? Tú eliges qué líder quieres ser

¿Habéis oído hablar de los “Gefes” o todavía tienes un “Jefe”? Creemos en las organizaciones gestionadas por grandes líderes, por eso queremos desgranar esta tendencia que están viviendo las empresas.

Gefes, gestores de felicidad

Tradicionalmente todos hemos trabajado bajo la supervisión de un Jefe, que en el mejor de los casos, era una persona agradable, con la que poder llevar a cabo el trabajo, o por el contrario, estábamos luchando día a día con un tirano que nos hacía nuestra labor en la empresa muy complicada.

Cada vez, por suerte, vemos que los “Jefes” están desapareciendo y los nuevos líderes se han convertido en “Gefes”, también conocidos como «gestores de felicidad».

Se trata de personas empáticas, con un alto conocimiento de las capacidades de su equipo y que confían en ellos formando un verdadero tándem.

Los jefes que se centran en la obtención de resultados sin saber en muchas ocasiones en lo que está inmerso su equipo, van a desaparecer. Como trabajadores, ¿de qué nos sirven estos líderes más allá de generarnos presión y hacer que nuestro trabajo empeore?

Está comprobado que la producción de la empresa no depende de la capacidad del jefe para pedir resultados o de los micromanagements a los que muchos también son asiduos, sino de la satisfacción laboral de los trabajadores, de cómo se sienten dentro de la organización, del reconocimiento de su trabajo y de la relación por supuesto no sólo con el resto del equipo sino también con sus directivos.

Así como hablamos de la tendencia en recursos humanos de sustituir precisamente este término por el de personas y de nuestra apuesta por ser una Consultora de Personas y no de Recursos Humanos, creemos que existe también esta tendencia en el liderazgo dentro de las empresas.

El nuevo líder o “Gefe” y su actitud con su equipo, hace que los beneficios de la empresa sean más constantes y sostenidos en el tiempo. Lo consiguen porque hacen que sus equipos den lo mejor de sí mismos, confían en ellos y tienen una relación cercana.

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Si eres un jefe y estas leyendo esto, quizás te interese saber qué deben tener estos “gestores de felicidad”:

♦ Reconocimiento: esta clase de nuevos líderes reconocen a sus empleados la contribución que hacen a la compañía, aunque no de los resultados esperados. Esto hace que los trabajadores tengan confianza y fomenta su proactividad, logrando que busquen alcanzar las metas de la compañía como si fueran las suyas propias.

♦ Conocimiento: por la relación que tienen con sus equipos, les conocen a la perfección. Conocen sus inquietudes, aficiones, situaciones personales y ambiciones profesionales. Por supuesto saben cuáles son sus tareas dentro de la organización y teniendo en cuenta los aspectos anteriores, son capaces de asignarles tareas o grupos de trabajo en los que pueden sacar sus mejores cualidades.

♦ Comunicación: la forma que tienen de interactuar con el resto de personas es a través de una comunicación fluida y sincera. En momentos de incertidumbre dentro de la empresa, el “gefe” es capaz de resaltar la información relevante. Su forma de expresarse es directa pero respetuosa.

♦ Resolución: son personas claramente resolutivas. Buscan soluciones a través de un trato cercano, colaborativo y empático. Son más tolerantes a los errores o por lo menos los entienden como una oportunidad para aprender y mejorar.

♦ Flexibilidad: no son personas que se rijan por las tradicionales reglas laborales como un horario rígido, unos procedimientos concretos…más bien creen en el trabajo por proyectos y objetivos, no tanto en el cumplimiento de un horario concreto para llegar a ello. Dan autonomía, respetan otras formas de trabajo, están abiertos a ideas y creen en la innovación.

♦ Pasión: su trabajo es su pasión, pero ¡ojo!, no estamos ante “workalcoholics”. Esta pasión habla más de que disfrutan haciendo su trabajo y saben contagiar a sus equipos.

En muchos casos, cuando una persona quiere convertirse en “gefe”, lo que sucede es que se extralimita y se convierte en un amigo de sus empleados. Quizás se trata de una fina línea, pero no es esto lo que debe hacerse.

Lo que hay que buscar es una buena relación entre jefe y empleado, con una comunicación fluida, empática y respetuosa. De esta forma, la productividad de los equipos y por supuesto su satisfación laboral se verán aumentados y repercutirán directamente en el crecimiento de la empresa.

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